Dado el título, ésta conferencia necesita un poco más de explicación.

 

Este es un tema que típicamente puede introducir algún curso. El objetivo principal es desarrollar una actitud positiva en la persona, que se entienda la importancia de trabajar por dibujar un fuerte «yo», y que debemos hacerlo ahora, en lo más nuclear de lo que llamamos «ser joven».

Aquí, la idea es exponer primero el tema de la rebeldía, considerándola incluso como una actitud “debida” y que debemos adoptar y mantener; y a esta rebeldía que se propone, acompaña necesariamente una juventud de espíritu, que es característica del joven que, inmerso en un mundo que le fue dado, es incapaz de quedarse frío. Pero nuestra rebeldía tiene que ser entendida en su sentido más positivo: el de una generosa inadaptación a lo imperfecto del mundo (y por lo tanto, el impulso de querer transformarlo).

Este tipo de rebeldía, además, no debe ser confundida con un «estar en contra de todo», y es importante también darnos cuenta que nuestro rebelde no objeta todo sin causa, sino con causa, y su causa es que no está contento con las cosas que no le parecen del mundo. Pero no es egoísta, infantil, caprichoso o repelón, ni lleva la contraria por sistema. Más bien, por un bien que se considera superior se está dispuesto a sacrificar las conveniencias personales, y luchar, oponer resistencia todo lo que sea necesario. Por un bien superior.

Desde esta perspectiva, la idea es motivar a la audiencia a que se plantee metas grandes en la vida, pero sobre todo, metas trascendentes y que parten primeramente de quién somos. Motivarlos a formarse en todos los ámbitos de la persona (físico, académico, social, espiritual, etc.). Y así, se puede concluir incoando la importancia y relaciones que tienen los temas siguientes con el ser humano, su desarrollo personal y la construcción de un futuro sólido y que tienda a la felicidad.